Sueño
Soñar que conmigo sueñas,
es sueño tan incitante,
que sueño que te despiertas
y que me miras amante
Soñar que conmigo sueñas,
es sueño tan incitante,
que sueño que te despiertas
y que me miras amante
Sumergida en tu susurro,
abrigada en tu piel
presa de tu dulce y suave cordel.
Callado destino,
dogma de fe,
credo y anhelo que me hace crecer.
Alas abiertas en sueños de amor
tibia distancia que añora tu voz
Ave rapaz que busca su mar,
grandioso vuelo de libertad.
Olas que un día te dieron su sal
siguen tu rumbo, cuidan tu paz.
Vuela tu cielo,
surca tu mar.
Libre te quiero para regresar.
¿Alguna vez soñaste
con arracarle un pelo de la barba a Papa Noel,
despertar en un jardín mojado
o bailar bajo la lluvia a lo Gene Kelly?
¿Alguna vez soñaste
que no tenías nada y eras feliz,
porque menos necesitabas?,
¿que no tenías miedo,
y eso te hacía vulnerable?
¿Alguna vez quisiste ser un ángel
hasta descubrir que los buenos son tomados por tontos
y tarde o temprano terminan mal?
¿Alguna vez soñaste que eras libre
y al desligarte de toda atadura
te quedabas sin nadie a quien amar?
¿Alguna vez soñaste vida?
¿Alguna vez viviste un sueño?
Otra noche, un día más pasado
En que el calor mueve la mano.
Cómo escribir el pensamiento,
El sentimiento confundido
Que quema las palabras
Al mirar atrás.
Otro día para leer las letras,
Y escribir sobre ellas,
Sobre esta puta vida
Que se escapa entre los dedos.
¿Por qué estás lejos felicidad?
Si quiero volver a hallarte,
¿Por qué me saludas de reojo
Sin darme la mano?
Cómo saber que Alma no miente
Cuando crees estar segura al lado,
De un lado amigo.
Cómo saber si soy fiel a tu mirada
O vendrá otra a recoger los pedazos
Que alguien rompió un día.
Quiero mi vida en verso
En letra clara para no despistarme,
Sin saltar ninguna línea
Para no volver a errar en tu camino
Para que al leer el final
Pueda sentir que ha merecido la pena
Tus olvidos dedicados,
Para pronunciar te amos verdaderos
Solo a ti, que recorrerás conmigo
Los incansables senderos de la eternidad.
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Asunto : No despedida
Mi niña, corazón de picota, ¿recuerdas cuando te llamaba así?. Eran otros tiempos, lejanos escasos de voces y risas pero abundantes en letras y corazón. Siempre me pareció gracioso eso de corazón de cereza (que sería en mi tierra), en fin. El dolor de estómago de esta mañana era cierto a pesar de que no me creíste, eran nervios, sabes que siempre se me agarrota el estómago cuando tengo algo importante que hacer o decir. Bueno lo disparo de una buena vez.
Me marcho. He estado pensando mucho estos días, tal vez por eso me veías distante y callado, pues sí mi niña. Pensarás ¿qué voy hacer?, ¿a donde iré?, pues haré lo más simple del mundo y siento que es lo único para lo que sirvo o lo único que me llena en estos momentos. Cogeré la mochila y a la carretera. Cualquier destino me sirve. Iré a conocer tu tierra o a donde el primer chófer que pare me lleve. ¿Que es peligroso?, pues sí pero no más que cruzar la calle. Sabes lo bueno de hacer eso es que uno valora mucho el día a día, el hecho de que cuando la noche empiece a caer ya tengas donde dormir medianamente bien es un gran logro, ayuda además a ser sencillo y conformarse con poco, cosa que hoy en día poco se ve. Me da miedo hacerlo, claro que sí, cuando hice lo mismo era mi tierra, mis paisanos, mi sur, ahora es todo nuevo. A rodar mi vida cantaba Fito y pues eso haré, hecharé a rodar a mediados de primavera o principios del verano, por eso este mail es una no despedida. Por favor permíteme dejar mis cosas en tu casa, las que no me lleve, prometo volver por ellas antes de cruzar el charco si es que decido cruzarlo definitivamente. Tu sabes que la mano no se me dió como esperaba así que ahora me juego mis últimas fichas y ya veremos. Todo está por venir, igual que antes de salir de casa.
Y bueno, ya tu sabes lo cobarde que soy así que preferí escribírtelo antes que contártelo directamente. Tu me entiendes, son las 22:03 estoy en un ciber tu llegarás pasadas la medianoche y yo creo que también, saliendo de aquí no se a donde iré antes irme a casa.
Un besote mi niña corazón de picota. Hablaremos más tarde.
Enviar.
Yo nunca llamaría a esto una situación desagradable.
Nunca te enseñaría como mentir.
Pero algunas veces he caminado entumecido,
y debo contenerme antes de llorar,
antes de llorar.
Yo nunca llamo fea a cualquier cosa.
Yo nunca la llamo rara y solitaria.
Yo nunca quiero tomarme las cosas a la ligera,
porque ellas nunca han sido mías.
Oh no, ahora no lo he escuchado aun.
Oh no, no lo he escuchado.
Pero yo las conozco y ellas se inclinan a ver
solo quién es
y no es
un amante en la ciudad.
Yo siempre pensé que debería de ser una estrella brillante.
Yo siempre pensé que tú deberías de sentirlo también.
Pero algunas veces yo he estado intentando conversar
y debo contenerme
antes de caer;
caer sobre tí.
Yo nunca pienso que deberían de asustarme
(parejas asustadas en este frío)
parecen sentirse tan bien en su ansia.
Sólo me sorprende cómo saben.
Oh no. Ahora no lo he escuchado aun.
Oh, no. No lo he escuchado.
Pero yo las conozco y ellas se inclinan a ver
sólo quién es
y no es
un amante en la ciudad.
Yo juro.
Estoy cercando el mundo entero.
Está jurado.
Estoy cercando el mundo entero.
Yo nunca podré divertirte;
estaría demasiado asustado para intentarlo.
Pero algunas veces he estado caminando entumecido.
Y me olvido de mí mismo.
Y me olvidé de mí mismo.
¿Y no preguntas por qué?
Oh no. Ahora no lo he escuchado aun.
Oh no. No lo he escuchado.
Pero yo las conozco y ellas se inclinan a ver
solo quién es
y no es
un amante en la ciudad.
TU CINTURA
Galopando a lomos de tu cintura,
cual góndola al viento yo la manejo;
tus ojos son faros, mi catalejo,
tus besos, brebaje de mi locura,
tu risa, la lira de mi ilusión,
tu pelo, las alas de mi montura,
tus manos, veneno de mi cordura,
tus pechos, la miel de mi tentación.
Vivir yo no puedo sin tu cintura:
la oigo, la siento, me empuja, me lleva,
siguiendo la orden del corazón.
Me muestra las rutas de mi aventura,
me quita, me da, me baja, me eleva,
rompiendo las leyes de la razón.
Cayetano Bretones - Goreño
Este cuento había subido a atra unos pocos días antes de la hecatombe viral. Aquí va para los que no alcanzaron a leerlo. (Y para todo el que guste, claro)
Querido diario
Querido diario:
Hoy mamá trajo un gatito. Es color crema, peludo como un pompón, y tiene los ojos azules. Mamá dice que es siamés (no sé bien qué quiere decir) Es muy juguetón y me tironea de los cordones de las zapatillas a cada rato. Es la primera vez que me dejan tener un animalito. Le puse de nombre Nino.
Querido diario:
Mamá me dijo que soy un tonto por decirle Nino, que es una gata, y que por eso la compró, para que tenga gatitos y venderlos. Así que ahora se llama Nina. Va a ser lindo cuando tenga los gatitos. Siempre estamos jugando y, a la noche, se acurruca a mis pies y se duerme ronroneando. A veces no me deja hacer los deberes, porque se pone a jugar con mi lápiz en cuanto empiezo a moverlo para escribir. Así que arranco una hoja, hago una pelotita y se la doy, y ella la corre como loca por toda la pieza, después me la trae y se queda mirándome para que se la tire de nuevo. Yo pensaba que sólo los perros hacían esas cosas, pero Nina es muy inteligente. Aunque yo sea tonto, como siempre me dicen mamá y papá, a ella no le importa, y me quiere mucho igual.
Querido diario:
Hoy Nina se llevó una paliza, porque se subió a la biblioteca y agarró ese adorno viejo que era de la abuela de papá, y se puso a jugar hasta que lo rompió. Papá la corrió con el cinturón y, por más que se escondía abajo de los muebles, la agarró de la cola y le dio un montón de cinturonazos. Yo la rescaté y me metí con ella en mi pieza, pero cómo duele ese cinturón cuando pega con la hebilla, me quedó una raya roja en la cara y me salió mucha sangre. Ahora quedé con el cachete hinchado y se van a reír de mí en la escuela, como siempre.
Querido diario:
Hoy sí que hicimos lío con Nina. Resulta que ella se puso a jugar con un globito del árbol de navidad, y se le enganchó una uña; yo la quise desprender, y nos caímos los dos con árbol y todo. Tengo la cola toda colorada, supongo que Nina también, pero a ella no se le nota por el pelo. Ya no quiere salir más de mi pieza, se asustó mucho con la paliza que le dio papá. Le puse un almohadón viejo al lado de mi cama, y la pasamos acá, los dos solos todo el día, salvo cuando voy a la escuela. Quisiera poder llevarla conmigo.
Pero ya le dije que no tenga miedo, que me tiene a mí para defenderla.
Querido diario:
Papá está enojado con mamá, y ella con Nina, todo porque se le están poniendo los ojitos amarillos y el pelo gris, y parece que eso quiere decir que no es siamesa. Papá le estuvo gritando a mamá que eso le pasa por comprar una gata sin papeles ¿Qué será una gata con papeles? No sé, pero mamá ya no le da más el alimento para gatos, ahora le da bofe crudo, a veces le hace mal y la hace vomitar. Yo le consigo pedacitos de carne o pescado de la heladera, ¡y se los come con unas ganas! Después se queda mirándome y diciéndome "miaaaau" por un rato, pero yo le digo que no puedo agarrar más, porque se van a dar cuenta de que falta y papá se va a enojar. Pero siempre le consigo todo lo que puedo.
Me gusta mostrarle mis juguetes y mis trabajos de la escuela, ella los huele y los toca con la manito. A veces, a la noche, nos quedamos charlando, le cuento cosas y ella me mira atenta, yo creo que me entiende lo que le digo. Nina es mi mejor amiga.
Querido diario:
Hoy papá se puso furioso porque Nina se comió el atún que había dejado arriba de la mesada. Le dijo a mamá que él no está para aguantar bichos inútiles, la agarró, la metió en una caja y se subió al auto. Yo me subí con él, me dijo que me bajara, pero no le hice caso, y, al final, me gritó, con cara de malo "¿Querés venir? Está bien, vení, vas a ver lo que hago con este bicho de mierda". Yo la saqué de la caja y la abracé. Estaba muy asustada y se agarraba de mí con las uñas. Papá manejó hasta el río, me la quitó de los brazos y la soltó. Ella salió disparada y desapareció entre los matorrales; yo la quise correr, pero papá me agarró del pelo, me metió adentro del auto y me dijo que, si no paraba de llorar, me iba a pegar, pero no pude, así que me dio con la mano en la boca muchas veces. Todavía me duele.
Pero no importa, yo sé que Nina va a encontrar el camino a casa, si los perros pueden ¿por qué los gatos no? Cuando vuelva, la voy a esconder en mi pieza y nadie va a saber que la tengo.
Querido diario:
Hoy me levanté a las cinco de la mañana, dormí con la ventana abierta para que Nina pueda entrar, pero no volvió. Me asomé a la calle, y tampoco estaba. Es que el río queda muy lejos. Mañana seguro que va a aparecer, espero que papá no se vaya a dar cuenta. Esta noche, voy a dormir de nuevo con la ventana abierta, y voy a dejar un pedacito de pescado cerca, para que lo huela y entre derecho a mi pieza, así nadie la ve llegar.
Querido diario:
Anoche llovió sin parar, y está haciendo un frío terrible. Nina no volvió, creo que se perdió para siempre. Le pedí a mamá que me llevara al río a buscarla, pero no me hizo caso, y me dijo que en el río no se puede encontrar nada, que es una selva. Lloré toda la tarde; por suerte, papá no estaba, así que pude llorar tranquilo. Siempre me pega cuando lloro, y, después, como lloro más, se pone furioso y me sigue pegando hasta que se cansa.
Antes de que él volviera, junté las pelotitas de papel, que estaban por toda mi pieza, y el almohadón de Nina y los enterré en el jardín. No sé por qué hice eso.
Pero sí sé lo que voy a hacer cuando sea grande: me voy a comprar un auto, lo voy a llevar a papá al río, lo voy a engañar para que se baje y me voy a ir antes de que alcance a subirse de nuevo. Como va a ser viejo, no va a poder volver caminando, y se va a tener que quedar a vivir en el río, perdido y con miedo.
Lo voy a dejar tirado ahí, solo como un perro, hasta que se muera...
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Cuarenta años después, el querido diario yacía olvidado y polvoriento, en un cajón que nunca se abría...
-Me da miedo este lugar, hijo...
-No seas tonto, es para que estés más cómodo.
-¿Me vas a venir a ver?
-Sí, papá...
-¿Y me vas a llevar a casa?
-Esteee... sí, vos quedate tranquilo y portate bien. Bueno, ya me voy.
-Esperá, hijo, no te vayas...
-Chau, papá.
Las asistentes del geriátrico no se cansaban de hablar del tema. No dejaban pasar un día sin comentar cosas como:
-¡Parece mentira lo mala que es la gente! ¿Podés creer que el hijo de don Alberto vino a pagar el mes y ni pasó por la pieza del pobre viejo a saludarlo? Siempre hace lo mismo. Va a hacer un año que lo tiene acá, y no lo visitó ni se lo llevó a la casa una sola vez ¡Hay que ser desagradecido!¡Hacerle eso a un padre!
-¡Pero si hasta en la facha se le nota lo mal nacido que es! ¿Viste el tajo que tiene en la cara? Seguro que es un camorrero... ¡Qué le va a importar el viejito! Es capaz de dejarlo que se pudra en esa pieza.
-Sí, es un hijo de puta, seguro que lo va a dejar tirado ahí, solo como un perro, hasta que se muera...
No sabía como decirlo sin que un nudo se atravesara en su garganta. Las ideas y las palabras se arremolinaban y sabía a ciencia cierta que al final terminaría por bajar la mirada sin decir lo que quería decir.
- Eso, hija, me piro. Cojo nuevamente la mochila y me voy a rodar los caminos. Todos los caminos llevan a Roma, y cualquiera cogeré. A modo de consuelo soltaría un, en invierno volveré. Como el almendro, diría casi sin voz, y esbozaría una sonrisa paliativa que no surtió el efecto deseado. Al contrario pudo ver como sus ojos se llenaban de tristeza y su carita de incertidumbre.
- ¿Cómo le harás?, preguntaría casi sin voz.
- Como lo he hecho siempre, vivir al día.
- ¿Y la comida, el alojamiento, el autobús, los asaltos?
- Salame, una bolsa de dormir, el pulgar, un cuchillo.
- Estas loco.
- Puede que sí - respondería él- pero visto lo visto no tengo otra opción.
- No te vayas, a mi no me importa
.
- Debo hacerlo, no es por ti niña, es por mí que lo hago. Así como llegué aquí un día furtivo, así dejo la paz de tu casa y la calidez de tu compañía. El mañana es completamente incierto, pero ¿quién tiene comprada la vida?. ¿Recuerdas esa canción?
- Por favor no me vengas con eso ahora.
- Es verdad, así me siento y por eso me voy. Volveré te lo prometo.
Cuando escuchó la llave en la cerradura fingió ver la televisión, como si la tormenta estuviera lejos, muy lejos de esa confortable sala . Mientras ambos preparaban la cena el soltó una frase que sonó como una piedra.
- Te escribí un correo, léelo cuando esté dormido.
Elena 98.
Óleo sobre tabla
130 x 80 cm
Hay ventanas fijas
y ventanas móviles
desde las fijas observas atardecer,
las personas pasar
disfrutas del ver sin ser visto
un gran paisaje unas veces
contaminación y ruidos otras...
Desde las ventanas móviles,
desde las móviles puedes ir más allá,
caminas, plantas la ventana en el punto a observar
y te deleitas con el panorama
poco importa si te observan, ¿no?
En ocasiones, hasta puede ocurrir
que te encuentres con una toalla atada a la rama de un árbol desnudo.
Stuffen (improvisando a las tantas).
Elena 03.
Lápices de colores sobre papel.
-¿Tú sabes lo del estracto de la Venus de Milo?
Os voy a contar la historia del estracto de la Venus de Milo-, nos decía a mi prima, a la que solía llamar Venus y a mí, mientras se comía su buen chorizo ibérico con rebanadas de pan de Colón.
La noticia fue un martillazo fulminante que terminó por desmembrar el último pedacito de esperanza mas o menos sólida que le iba quedando. Lo que un día fue un gran iceberg de esperanza pura y dura terminó definitivamente ese día, por la tarde, cuando la jornada de los que tienen jornada va llegando a su fin. Por lo menos había salido de la larga agonía de esperar mirando el horizonte un nuevo amanecer; no, el sueño pasó factura y el precio había que pagarlo. Salió presuroso sin decir palabra a cualquier sitio; la calle, afuera, un mar de posibilidades o un mar de incertidumbres. El problema es que siempre fue un alfeñique espiritual. Sí, la vida es linda, hay que vivir cada día como si fuera el último pero toda esa palabrería sonaba a publicidad barata mas que a algo a lo que aferrarse.
*"Y como huir cuando no quedan islas para naufragar"
El sol ya se escondía en la gran ciudad pero aún enviaba sus últimos estertores, a esa hora ambigua en que el metro revienta de gente que vuelve a casa el se quedaba sin la que tenía. Sentimentalmente , porque la casa estaba ahí, la mujer estaba ahí, el frigorífico estaba ahí, esa última lata de melocotones en almíbar que tanto le gustaban quedaría ahí. Había tomado una decisión; cerrar la puerta y decir adiós. A recorrer los ignotos caminos de esa tierra distante que habitaba bajo sus pies. Esperando nada en una parada de autobús su mirada se posó en un extraño cartel:
05 marzo 2005
20:30 hrs.
Los cuenteros
Cadáveres y piruletas
(Artistas invitados: El tigre Roberto, Don Quijote de la Mancha y muchos más)
Barde de copas Ilyendil, Plaza Fonsagrada 5
Barrio del Pilar
(Prohibido perdérselo)
Es aquí a dos calles, pensó. Cuenteros
. ¿Por qué no? Se dijo, total no deseaba llegar a casa temprano y hasta existía la posibilidad de reír (¿por no llorar?). El bar era un tugurio como cualquiera, ni peor ni mejor que otros tantos.
- ¿Los cuenteros? preguntó al de la barra.
- Bajando la escalera.
- Gracias, pónme una cañita.
- Ok.
** - ¿Decías que los realmente problemáticos son los resucitados?
- Sí. Los zombis saben que deben volver a sus tumbas, y no suelen causar destrozos cuando salen de ellas. Luego vuelven, y al entrar dejan todo recogidito. En cambio a los resucitados no les importa romper las tumbas y dejar todo hecho un asco... ¡Total, están vivos! Primero, hay que matarlos...
Se rió bastante, no se lo esperaba. Salió poco antes de que terminara el show. Cuando puso el pie en la calle, se sintió un poco mas aliviado, pensó este día no iba a terminar del todo mal, lástima que ya eran las 23:55.
* Peces de Ciudad, Joaquín Sabina
** El encargao, Los cuenteros.
Guardo la memoria que olvidé
en una vieja caja de zapatos.
Seamos serios por una vez,
¿Dónde pende la frontera de la diferencia?
Basta solo con sentarnos en la silla
de una cafetería abarrotada de jaleos
para saber, que seamos
como seamos,
Todos dormimos.
Seamos por una vez coherentes.
No puedo comprender lo que no comprendo,
ni siquiera sé, lo que no puedo saber.
Existen respuestas a todas las preguntas
y todas las preguntas
surgieron de alguna respuesta,
Verdadera o no,
pero, ¿quién sabe dónde brota
la semilla de la certeza?
Peca el ser humano de sabido inteligente,
pero no sabe que desconoce las cosas que no sabe
mientras peca doblemente de terrible ignorante.
No quiero formar parte de ustedes.
¿Dónde sitúo entonces mi ubicación?
MISERIAS DEL SER HUMANO
Un hombre subido en el entramado de hierro del andén de la estación de ferrocarril está a punto de arrojarse a la vía.
Se lamenta de no tener trabajo y el desahucio de su vivienda por impago de la hipoteca le pone de patitas en la calle.
Tampoco tiene recursos económicos para subsistir.
La gente que espera la salida del tren se arremolina entre exclamaciones de asombro y piden a voces la presencia de la policía.
El tiempo pasa y los nervios se adueñan de la víctima, lo que crea una situación angustiosa.
De un momento a otro se espera el desenlace fatal.
Por fin llegan los bomberos y después de poner una red lo rescatan sano y salvo.
Un murmullo general reina en el ambiente, y un gesto de alegría ilumina los rostros de todos, salvo el de un gigante barrigudo que, casi enfurecido, se atreve a decir:
-Valiente cobarde, después de esperar una hora resulta que no de tira.
Goreño
Uno observa y uno aprende
en este mundo salvaje
de mil pensamientos por minuto
en que mueren niños cada día,
la inocencia se compra y se vende
masacres de cuerpos, masacres de mentes
he aquí una pregunta pregnante:
¿vale la pena?
Hay momentos para el sí
hay momentos para el no
hay momentos para un hola
hay momentos para un adios.
En este cochino mundo
tan sobrado de "buenas" intenciones
gestos malinterpretados
enormes bocas
y bajas pasiones,
buenas ideas sin llevarse a cabo
donde nadie conoce a nadie,
todos queremos querer,
y queremos creer
creer al menos que nos quieren
que en verdad vale la pena
en este mundo cochino
donde se pierde y se gana
y a veces faltan las ganas
ya me empapan las lágrimas
en un momento de adios
o mejor de hasta pronto.
En este cochino mundo
cuando descubres que la amante de tu amante
es la Puta del Rey.
Elena 98.
Carboncillo sobre papel.
30x 50 cm.
(Aprovecho para desear mucha suerte a los Cuenteros en su primera actuación que es hoy.)
Ahora que reedito, sé que el espectáculo fue todo un éxito, lo cual me llena de satisfación y orgullo. ¡CHICOS, SOIS GRANDES!
Ustedes se preguntarán, ¿por qué edito? Pues es sencillo, al dar mayor importancia al cuadro que al texto, quedan muy pocas líneas acompañando dicha imagen, lo que hace que se monte un poco con la obra de aquél que está más abajo, pero ahora mismo lo acabo de arreglar con todo este rollo.
Un saludo para el jefe P.
Arden tus ojos a la vereda de un crepúsculo lunar
no eres sino, un ser que también amanece,
espectro reluciente de virtualidad imaginable.
Arden tus ojos al sur de lo palpable
donde crecen encantados,
destellos de detalles entallados.
Arden tus ojos como antorchas encendidas
caparazón enloquecido, y yo te pido,
astro inexplorable, mayúsculo planeta diurno,
Déjame ser, corazón de Saturno,
veleta de tu alma habitable
anillo de Júpiter, corcel indomable.
YO Y EL OTRO
Como ya me viene ocurriendo con frecuencia, hoy me he levantado con el pie izquierdo. Eso pienso y diré por qué. Y lo quiero confesar para que todo el mundo sepa que soy un títere de mi otro yo. Así, como suena. Las broncas entre yo y el otro son cada día más frecuentes y más fuertes. Es una lucha por el poder muy difícil de poner en el camino del acuerdo. Cuando yo digo una cosa, el otro dice lo contrario para fastidiarme, por lo que me pregunto muchas veces: ¿quién está más majareta, ¿yo o el otro? La verdad es que nunca podré responder a esa pregunta, pero lo cierto es que todo eso me viene dando mala espina. Ya veremos en qué queda todo esto.
Veamos: ésta mañana, por ejemplo, que es domingo, yo quiero seguir en la cama, porque en la cama siempre hay algo que hacer: duermes, piensas, roncas, o te tocas las anginas, pero eso es estar ocupado. Y como no me gusta hacer el vago, quiero seguir en la cama. Pero no: el otro sigue con el pim, pam, pum de todos los días festivos y se empeña en echarme a la calle.
-Hay que mover el esqueleto, vago me dice-, que mañana te costará más levantarte para ir al trabajo. No se deben romper las pautas de conducta caprichosamente.
-¡A la porra las normas y las reglas, tú no entiendes nada, un día es un día le respondo. Oye, majo, vamos a ver si nos entendemos, porque estamos condenados a entendernos, pese a que eres un compañero engorroso e incorregible, sabes muy bien que todas las mañanas, nada más me levanto, lo primero que hago son mis ejercicios de respiración y también abdominales. ¿Y qué me dices tú, eh, que me dices?, pues tú me dices que eso son chorradas, ya que tengo que ir a trabajar. Sin embargo los domingos te empeñas en tirarme de la cama. ¡Tú sabrás con qué intención!
-Muy bien, mañana cuando toque el despertador yo te diré que no me levanto, porque un día es un día.
-¡Pues tiene razón este miserable! musité para mis adentros. Vale, espera un momento que ahora mismo me levanto y ves pensando mientras con qué nos desayunamos hoy.
El otro yo dice: a mí me apetece unas tostadas con miel y café con leche, es lo conveniente y lo más sano para el organismo.
-Miserias digo yo. Hoy es fiesta y saltamos la valla. Quiero un almuerzo en toda regla con abundante condumio y variedad de sabores, una botella de vino, copa y puro.
-¡Ya estamos! ¿Es que has olvidado que esos caprichos te pueden costar un disgusto?
-¿Disgusto, por que? le respondo preguntando.
-¡Hombre!, está claro, ya sabes que cuando te pasas de la raya te da un "lerele" o te dan cagaleras.
-¡Qué gracioso! le respondo muy enfadado-, ¿por una vez que ha ocurrido ya me condenas a la esclavitud?
-Bien, considerando que hoy es domingo, dejémoslo en churros y café con leche, pero sin copa ni puro me propone.
-¡Y un carajo! le respondo- hoy te ignoro si quieres como si no quieres: no pienso obedecerte.
-Muy valiente, pero deja que me ría -me responde-, mañana pasarás un día de perros y un volcán en el estómago hará que te recuerdes de mi consejo.
-Es verdad claudico sin que se entere el otro-: si no le hago caso mañana estoy hecho un penco.
-¡Vale, vale!, lo dejamos, pero el aperitivo no lo perdono, ¿eh? No vengas luego con gaitas.
-Eso ya lo veremos después sigue en sus trece.
Cayetano Bretones - Goreño
-No me mires con ojitos de mármol
que el cristal de mis retinas
puede romperse al mirarte-
Dibujas mariposas centenarias
al borde de una vena herida.
A tus pies, llueve el llanto
bajo tus zapatos,
se mueve el mundo rojo.
Parpadeas y tus ojos
se disfrazan de claveles,
Se confunde la sangre
en los aullidos
llenando ecos sordos
de una cúpula de sueños dorados.
Ausente siempre
en el fondo de los fondos,
como solitario árbol desnudo
en lo alto de una cima.
Quisieras convertir los maremotos
en hogueras de plata,
mientras el frío camina a gatas.
Quisieras, sin ser siquiera
fósforo encendido,
luz que nada
en una inmediata mirada.
TANGO
La ciudad no eras vos
No era tu confusión de lenguas
ni de sexos
No era el cerezo que florecía -blanco-
detrás del muro
como un mensaje de Oriente
No era tu casa
de múltiples amantes
y frágiles cerraduras
La ciudad era esta incertidumbre
la eterna pregunta -quién soy-
dicho de otro modo; quién sos.
De "Otra vez eros" 1994
Cristina Peri Rossi
Quién eres me pregunté cuando el sol entró de lleno por la ventana y abrí mis ojos y estabas ahí tendida a mi lado. Tu incipiente panza se asomaba tras las sábanas revueltas y tu piel tensa y suave me invitaba a acariciarla. No recordaba bien que había sucedido, pero tu perfume aún se alojaba en mi cuerpo. Apenas unas fugaces imágenes como relámpagos me venían a la memoria. Besos, caricias, confusión de lenguas, manos deambulando cuerpos ajenos, promesas que jamás se iban a cumplir. Todo era tan real y tan confuso, todo era tan bello y tan indecoroso.
Cerré los ojos nuevamente para poner en orden las ideas, para no creer que solo era un sueño. Al abrirlos, me encontré con su mirada cómplice, un cigarro a medio fumar se consumía entre sus dedos, mirándonos como si fuésemos un retrato.
El cabello revuelto tapaba parte de tu rostro, tus blancos dientes se asomaron regalándome una sonrisa, al tiempo que preguntabas y el desayuno ya esta pronto.
Tu naturalidad me perturbaba aún más. Todo para ti parecía tan habitual, inocente, como esa vida que llevas en tu vientre. En cambio para mí, tan ambiguo.
El agua del grifo caía sobre mi rostro, poniendo en su lugar cada pieza del rompecabezas. Ya todo era nítido y transparente.
Recordé el corcho del champagne y las burbujas salpicándonos, tu risa fresca inundando la habitación, la música moviendo nuestros cuerpos y ese beso ingenuo que nos dimos cual niñas explorando nuevas sensaciones.
Así inocuamente comenzó todo. El querer ver tu barriga, tus senos hinchados, nuestras imágenes contrastantes ante el espejo. Y al igual que el efecto dominó, una cosa fue llevándonos a otra. El beso inocente, el descubrir de cuerpos, el sentir de los dedos en la piel de la otra, jaleo de lenguas, aromas de frutos maduros, convidándonos a degustarnos.
Y ahora me pregunto: ¿quién soy?. Porque tu ya me respondiste.